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COLESTEROL ALTO. Cuando una analítica genera más dudas que respuestas

  • Publicación de la entrada:febrero 12, 2026
  • Tiempo de lectura:2 minutos de lectura
  • Categoría de la entrada:Nutrición

Muchas personas llegan a consulta preocupadas porque en una analítica les ha salido el colesterol alto.

La reacción habitual suele ser inmediata: empezar a quitar alimentos, eliminar grasas o “comer más ligero”, con la sensación de que algo se ha estado haciendo mal.

Sin embargo, el colesterol no es solo una cuestión de lo que comemos.

El colesterol no depende únicamente de la dieta.

Aunque la alimentación influye, el colesterol está condicionado por muchos otros factores:

→ El estrés crónico.

→ La calidad del descanso.

→ La actividad física diaria y el tipo de actividad.

→ La genética.

→ Las hormonas y el metabolismo.

Por ese motivo, dos personas con una alimentación similar pueden tener analíticas muy diferentes. Reducirlo todo a “he comido mal” suele generar más culpa que soluciones reales.

No todo el colesterol es malo.

Otro punto importante a entender es que el colesterol cumple funciones esenciales en el organismo.

No todo el colesterol es perjudicial ni todas las cifras tienen el mismo significado en todas las personas.

Muchas veces, el foco no está en un alimento en concreto, sino en cómo está funcionando el metabolismo en conjunto. Y esto no se puede valorar solo con una cifra aislada.

Mirar la analítica con perspectiva.

Una analítica debería servir para obtener información, no para generar miedo. Interpretar correctamente el colesterol implica tener en cuenta:

→ El resto de parámetros analíticos.

→ El historial clínico.

→ Los hábitos de vida.

→ El momento vital de la persona.

Sin ese contexto, es fácil sacar conclusiones precipitadas y aplicar cambios que no siempre son los más adecuados.

Cuando el acompañamiento marca la diferencia.

El abordaje del colesterol no suele ir de prohibiciones, sino de entender qué está pasando en tu cuerpo y qué cambios tienen sentido en tu caso concreto.

Por eso, ante una analítica alterada, lo más importante no es eliminar alimentos al azar, sino valorar la situación de forma individualizada y con criterio profesional.